viernes, 3 de junio de 2011

Telégrafo

Este cuento, nos narra una historia de los tiempos en los que el medio de comunicación era el telégrafo, ni siquiera se suponía lo que sería la comunicación via internet y el celular parecería de ciencia ficción...
La chica de familia había viajado de vacaciones, una noche de esas en el casino se entusiasma y lo pierde todo, ahora el problema era cómo podía hacer saber a su familia que le enviasen más guita, vá a la oficina de telégrafo y averigua los precios, y se pone a redactar el mensaje que enviaría, despues de haber hecho varias combinaciones de mensajes según su exiguo presupuesto, encuentra que solo puede enviar un telegrama con este mensaje: "8p, Raquel"
La madre toda compunjida con semejante mensaje vá a Radio Cerball y pide una conferencia telefónica, haciendo citar a si hija, allí le dice: "hijita, que has querido decir con 8p...". la hija escuetamente le dice a su madre:"perdi poker, preciso plata, peligra poto, posible puta...".

Licencia para matar

La CIA tenía una vacante para un asesino. Estas posiciones altamente clasificadas son duras de llenar, y hay muchas pruebas y verificación de referencias implicadas antes de que usted pueda incluso ser considerado para la posición. Después de evaluar a algunos aspirantes a través de las verificaciones, entrenamientos y pruebas, las opciones se redujeron a 2 hombres y una mujer para la única posición disponible. Llegó el día de la prueba final para definir quién conseguiría el trabajo. Los agentes que administraban la prueba llevaron a uno de los hombres a una puerta grande del metal y le dieron un arma. Debemos confirmar que usted seguirá nuestras instrucciones no importa bajo qué circunstancias, le explicaron. Dentro de este sitio, usted encontrará a su esposa sentada en una silla, tome esta arma y mátele. El hombre con una mirada de asombro le dijo:
Usted no puede estar hablando en serio, yo nunca podría matar a mi propia esposa.
Bien, dijo un agente, entonces usted definitivamente no es la persona adecuada para este trabajo. Así que trajeron al segundo hombre a la misma puerta, le entregan el arma y le explican los mismos parámetros de la prueba. El segundo hombre miró algo sobresaltado, pero sin embargo, tomó el arma y entró el cuarto. Todo estuvo en silencio por cerca de 5 minutos, entonces la puerta se abrió. El hombre salió del cuarto con lágrimas en sus ojos y dijo:
Intenté matarla, pero simplemente no pude halar el gatillo. Supongo que no soy el hombre adecuado para el trabajo.
Los agentes contestaron:
No, usted no tiene lo que se necesita para esto. Tome a su esposa y vaya a casa. Ahora sólo les quedaba la mujer. La conducen a la misma puerta y le dan la misma arma.
Como prueba final, debemos estar seguros que usted seguirá las instrucciones sin importar las circunstancias. Dentro encontrará a su marido sentado en una silla. Tome este arma y mátele.
La mujer tomó el arma y abrió la puerta. Antes incluso de que la puerta se cerrara completamente, los agentes oyeron a la mujer descargar el arma completamente, uno por uno cada tiro disponible en el proveedor. Entonces el mismo infierno se apoderó de aquel cuarto. Se oyeron gritos, desgarramientos, golpeteo en las paredes. Esto continuó por varios minutos y finalmente todo quedó en silencio. La puerta se abrió lentamente, y allí estaba parada la mujer. Se limpió el sudor de la frente y dijo:
¡No me dijeron que el arma estaba cargada con salvas! ¡Así que tuve que matarlo a golpes con la silla!
Cierta madrugada, venía un buen hombre por la carretera panamericana desde Delicias hacia Ciudad Juárez en su Vochito y como era de esperarse, el pobre Vochito valió madres. A los 10 minutos apareció un Mercedes Benz Compressor a 170 km/h. En eso el tipo del Mercedes da marcha atrás y vuelve hasta el Vocho. Ahí mismo se ofrece a remolcar al Vocho. El dueño del 
vochito aceptó enseguida, pero le pidió por favor que no corra mucho, si no a su vocho le iba a ir muy malllll (obvio).   Y acordaron en que le iba a hacer cambio de luces cada vez que el Mercedes estuviera yendo muy rápido. Entonces, el Mercedes comenzó a remolcarlo, y siempre que se pasaba con la velocidad, le hacía cambio de luces. En eso, aparece un Porsche Boxter  Negro, que intimida al Mercedes. Éste no deja que lo apantallen y va: 120, 130, 150, 190, 210, 240, 260 km/h   El wey del vocho estaba desesperado, haciendo cambio de luces como loco, y el Mercedes y el Porsche, a madres...(osease, fast and furious ) En eso que pasan por un puesto de la 
Federal de caminos, que registró impresionantes 270 km/h. Entonces el policía avisa por radio al próximo puesto: Atención! Atención! Un Mercedes Gris Plata y un Porsche Negro disputando una carrera a mas de 270 km/h en la autopista, y...cabrones... juro por mi vieja, por mis hijos y por mi madre… que viene un pinche vocho pegadito echándoles las luces para que se quiten.
Entra un vaquero en un bar: Cantinero dame un trago, pero un trago, trago, trago!; el cantinero le sirve, el vaquero lo toma y se marcha. Al dia siguiente, regresa nuevamente el vaquero: Cantinero dame un trago, pero un trago, trago, trago..; el cantinero, un tanto molesto, le sirve, y este se marcha. Al dia siguiente, sucede la misma historia, el cantinero ya incomodo decide servirle, pero dentro del trago le echa una bala; el vaquero se toma el trago, y se marcha. Al otro dia: Cantinero dame un trago, pero un trago, trago, trago, el cantinero pregunta: Como el de ayer?, este responde: No, como el de ayer no, me tire un pedo y mate el caballo.
Papá, papá, ¿qué son los cuernos? 
No sé hijo mío, tengo tantas cosas en la cabeza. 
Una pareja está en un restaurante. Él le dice a ella: 
Mira, la chica del vestido rojo me está sonriendo.
Bah! La primera vez que te vi, yo también me cagué de la risa. 

Cenicienta y el Hada madrina

Cenicienta tiene ahora 75 años y se encuentra al final de una feliz vida con su marido, el Príncipe, que ya ha muerto. Pasa sus días en el porche de su casa, sentada en una mecedora, observando el mundo con su gato Bob sobre las rodillas, feliz.


Una bella tarde, de en medio de una nube, aparece de pronto el Hada Madrina. Cenicienta le pregunta:

- Querida hada madrina, después de todos estos años, ¿qué haces aquí?

La madrina responde:

- Cenicienta, desde la ultima vez que nos vimos, has vivido una vida ejemplar. ¿Hay algo que pueda hacer por tí? ¿Algún deseo que te pueda conceder?

Cenicienta esta confundida, alegre y roja de emoción. Después de pensar un poco, murmura: 'Me gustaría ser inmensamente rica'.

En un instante, su vieja mecedora se vuelve de oro. Cenicienta está impresionada. Su fiel gato Bob se sobresalta, y se aleja de la mecedora.

Cenicienta grita: '¡Gracias Madrina!' El Hada Madrina dice: 'No hay de que. ¿Qué te gustaría como segundo deseo?'.

Cenicienta baja la cabeza, mira las huellas del tiempo en su cuerpo, y dice: 'Me gustaría ser joven y bella de nuevo'.

Casi instantáneamente, ella se encuentra con su belleza de antaño. Cenicienta empieza entonces a sentir cosas de las que casi no se acordaba: apasionamiento, ardor, ...

El Hada Madrina dice entonces: 'Te queda un último deseo. ¿Que quieres?'

Cenicienta mira a su pobre gato asustado y dice: 'Quiero que transformes a mi pobre gato en el más bello joven'.

Por arte de magia, Bob se transforma en magnifico hombre, tan bello que los pájaros no pueden evitar dejar de volar y caer al suelo al mirarlo.

El Hada Madrina dice: 'Felicidades, Cenicienta. Disfruta de tu nueva vida'. Y parte rápida como una centella.

Durante unos instantes mágicos, Cenicienta y Bob se miran tiernamente.

Entonces Bob avanza hacia ella, la toma entre sus musculosos brazos y le murmura cálidamente al oído: '¿A que te arrepientes de haberme hecho castrar?.